Cojín de crochet: 3 ideas con medidas reales
¿Buscas un cojín de crochet? Lo más probable es que hayas caído en uno de dos pozos: el modelo precioso que pide un hilo importado imposible de conseguir, o la receta que termina con «repite hasta alcanzar el tamaño deseado», sin decir cuál es ese tamaño.
Aquí las tres ideas traen medida, aguja, cantidad aproximada de hilo y el punto en el que la mayoría se equivoca. Todas funcionan con cordel o hilo de algodón, que mantienen la forma, no sueltan pelusa y aguantan la lavadora en ciclo delicado.
- Cómo hacer una bolsita de celular en amigurumi a crochet: guía paso a paso
- 5 Amigurumis Para el Día del Niño Que Triunfan Seguro
Qué decide si el cojín de crochet va a quedar bien
Hay tres decisiones que se toman antes del primer punto. La primera es el tamaño: la funda debe medir de 2 a 3 cm menos que el relleno. Para un relleno de 45 × 45 cm, haz la funda de 42 × 42 cm; así el crochet queda tenso y no forma ondas en las esquinas. La segunda es la muestra. Teje un cuadrado de 10 × 10 cm con el hilo y la aguja elegidos, mídelo y haz la cuenta. Diez minutos en esta etapa evitan deshacer la pieza entera. La tercera es el cierre: una cremallera cosida a mano da el acabado más discreto, los botones quedan bien en fundas lisas, y la abertura en sobre, con dos piezas superpuestas en la parte de atrás, no necesita ninguna ferretería.
Idea 1: cojín de crochet con cuadrados de la abuela (granny square)
Es la opción para quien tiene restos de hilo. El frente lleva nueve cuadrados de 14 cm, en tres filas de tres, lo que da 42 × 42 cm. Usa cordel de algodón grueso (el equivalente al barbante n.º 6 brasileño) y aguja de 3,5 mm; en total se van unos 450 g, repartidos en dos o tres colores. Cada cuadrado tiene cuatro vueltas: empieza con anillo mágico, haz grupos de tres puntos altos separados por cadenetas y cambia de color en cada vuelta. Si un cuadrado sale de 13 cm y otro de 15 cm, no fuerces: haz una vuelta extra de punto bajo en los más chicos hasta igualarlos.
El error más común está en la unión. Coser los cuadrados con aguja lanera deja una costura gruesa que se nota en medio del cojín. Es mejor unirlos con punto bajo por las hebras de atrás, con los reveses enfrentados: la costura se convierte en una línea fina en relieve, que parece un dibujo. Para la parte trasera, corta una tela de algodón crudo de 44 × 44 cm y cóselo a mano, dejando una abertura de 20 cm para meter el relleno. Así la pieza queda más liviana, gasta menos hilo y la tela evita que el relleno se vea por los calados.
Idea 2: cojín de punto waffle para sofá con mascotas
El punto waffle forma cuadritos profundos, parecidos a un waffle de verdad, porque los puntos altos alternan entre relieve por delante y relieve por detrás. La tela queda gruesa, casi no se deforma y disimula las pelusas, lo que ayuda en casas con perro o gato. Usa hilo de algodón jaspeado en tono avena o gris, aguja de 4 mm y empieza con una cadeneta en múltiplo de 3 más 2. Para una funda de 42 cm, la base suele quedar cerca de 35 cadenetas, pero solo la muestra lo confirma con tu hilo.
El defecto clásico de este punto es la funda dura, que parece una alfombra. Aparece cuando la tensión está apretada, porque cada punto alto en relieve tira del vecino. La solución es usar una aguja medio número más grande que la que indica la etiqueta y aflojar la mano en los puntos que rodean el tallo del punto de la vuelta anterior. Haz dos rectángulos iguales, frente y dorso, y únelos con punto bajo por los cuatro lados, dejando un lado abierto hasta que entre el relleno. Cierra con una costura invisible. Como el waffle no tiene calados, se puede usar el relleno directamente, sin forro.
Idea 3: cojín redondo en espiral con rayas en degradé
El cojín redondo es el más rápido de hacer y el que menos exige leer esquemas. Empieza con anillo mágico y seis puntos bajos, luego aumenta seis puntos por vuelta: 12, 18, 24 y así sucesivamente. Con cordel grueso y aguja de 3,5 mm, el diámetro de 40 cm llega cerca de la vuelta 30, con unos 180 puntos. Marca el inicio de cada vuelta con un marcador o un trozo de hilo de otro color, ya que el trabajo en espiral no tiene unión y es fácil perderse.
El degradé pide planificación. Separa cuatro tonos de la misma familia, por ejemplo terracota, arena, crema y blanco, y cambia de color cada cinco vueltas. En el cambio, saca el hilo nuevo en la última pasada del último punto bajo del color anterior; así no aparece el escalón de color. Para darle volumen al borde, trabaja la última vuelta solo en las hebras de atrás de la pieza del frente, lo que crea una esquina suave y le da al cojín aspecto de puf. Une frente y dorso con punto bajo, coloca la fibra siliconada poco a poco, en porciones pequeñas, y cierra. La espuma picada pesa, se hunde y con el tiempo marca el crochet.
Hilo, aguja y relleno: qué comprar sin malgastar dinero
El cordel de algodón crudo grueso es el hilo más fácil de encontrar y el más barato por metro, pero puede ser áspero en los primeros lavados. El algodón mercerizado queda más suave y brilla, aunque cuesta más y resbala en la aguja. Evita el acrílico en un cojín de sofá: el pilling aparece rápido donde la gente se apoya. En cuanto al relleno, elige tamaños estándar, de 45 × 45 o 50 × 50 cm. Un relleno de 50 cm exige una funda de 47 cm, así que ajusta la cantidad de cuadrados, puntos o vueltas antes de comprar el hilo.
Cómo lavarlo y mantener la forma
Saca el relleno antes de lavar. Mete la funda en una bolsa de malla, usa ciclo delicado con agua fría y jabón neutro, y no centrifugues mucho tiempo. Para secar, extiéndela en horizontal sobre una toalla, dándole forma con las manos mientras está húmeda. Colgar la funda en el tendedero estira los puntos, sobre todo en el waffle y en los cuadrados de la abuela. Si el cojín empieza a verse cansado, un vapor de plancha a 2 cm de distancia, sin tocar, reacomoda los puntos.
Cuál de las tres elegir
Si estás empezando, ve con el cojín redondo: solo exige punto bajo y aumentos, y el primero queda listo en una tarde. Quien ya domina el punto alto y quiere aprovechar sobras de hilo se lleva bien con los cuadrados de la abuela, que se pueden hacer de a poco, uno por día, en el transporte o en la sala de espera. El waffle es la elección para quien busca textura y quiere una pieza que combine con un sofá liso, de lino o terciopelo, sin llamar la atención por el color. También vale la pena hacer las tres en tamaños distintos y juntarlas en el mismo sofá: la redonda de 40 cm, la cuadrada de 45 cm y una de waffle de 50 cm, todas en tonos de la misma familia.
Para empezar hoy
Separa dos horas y tres cosas: un ovillo de cordel de algodón grueso, una aguja de 3,5 mm y un relleno de 45 cm. Haz la muestra de 10 × 10 cm antes que nada, anota el número de puntos y de vueltas por centímetro y solo entonces elige entre las tres ideas. Fotografía cada etapa con el celular, porque a la hora de contar vueltas o recordar en qué cuadrado te quedaste, la imagen sirve más que la memoria. Cuando termines la primera funda, lávala una vez antes de regalarla o ponerla en el sofá: si el hilo encoge o suelta color, es mejor descubrirlo ahora que después.
Sobre o Autor
0 Comentários