Cómo hacer un unicornio en amigurumi: 9 consejos que se notan en el resultado final

Un unicornio de ganchillo parece fácil: una cabeza, un cuerpo, cuatro patas y un cuerno. Sin embargo, es una de esas figuras en las que los pequeños errores se ven enseguida. Un cuerno torcido, ojos demasiado juntos o una crin apelmazada bastan para que el muñeco pierda toda su gracia.

La buena noticia es que casi todos esos fallos se evitan con decisiones tomadas antes de tejer o en el momento de coser las piezas. Estos son los consejos que más diferencia marcan, ordenados como los vas a necesitar.

1. Elige el hilo según el acabado que buscas

El algodón mercerizado de cuatro hebras da puntos nítidos y firmes, y deja el cuerpo con un aspecto limpio. Es la mejor opción si quieres que el unicornio se sostenga solo o si piensas venderlo. El acrílico, en cambio, es más suave y barato, pero tiende a soltar pelusa y a formar bolitas con el uso, algo que se nota mucho en un color blanco. Si buscas un aire de peluche, prueba un hilo de chenilla para el cuerpo y deja el algodón solo para el cuerno y las pezuñas. Compra todo el hilo del mismo lote para el cuerpo: dos ovillos blancos de lotes distintos pueden parecer de tonos diferentes cuando los pones juntos.

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2. Usa una aguja más fina que la que recomienda la etiqueta

En amigurumi los puntos deben quedar apretados para que el relleno no se asome entre ellos. Si el hilo pide una aguja de 3 mm, trabaja con una de 2,5 mm o incluso de 2 mm. Con algodón de cuatro hebras y una aguja de 2,5 mm, el unicornio mide aproximadamente entre 15 y 18 cm sentado, según el patrón. Haz una prueba con las primeras vueltas del anillo mágico: si ves la luz a través del tejido, baja un número de aguja antes de seguir.

3. Dale a la cabeza más volumen que al cuerpo

Los unicornios que resultan más tiernos tienen la cabeza ligeramente más grande que el cuerpo, o al menos igual. Si el patrón que sigues da una cabeza pequeña, añade una o dos vueltas sin aumentos en la parte más ancha. Rellena la cabeza por completo antes de cerrarla y revisa que quede redonda al apretarla con las manos. Una cabeza con zonas hundidas se nota en cuanto se colocan los ojos, y ya no tiene arreglo sin deshacer el cierre.

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4. El cuerno merece su propio relleno

El cuerno es la pieza que más tiende a doblarse. Para evitarlo, rellénalo con bolitas muy pequeñas de fibra siliconada y empuja con la punta de una aguja de ganchillo hasta el fondo. Debe quedar duro, más firme que el resto del muñeco. Si lo tejes en espiral con dos colores, cambia el hilo siempre en el mismo punto de la vuelta para que la raya diagonal salga continua. Al coserlo, no lo pongas en el centro exacto de la cabeza: inclínalo un poco hacia delante, a unas dos o tres vueltas por encima de la línea de los ojos. Esa pequeña inclinación le da expresión.

Si el unicornio va a ser un objeto decorativo, puedes meter un trozo de limpiapipas dentro del cuerno para darle rigidez extra. En un juguete para niños pequeños no lo hagas, porque el alambre es un riesgo.

5. Coloca las orejas antes de decidir la posición del cuerno

Es habitual coser primero el cuerno y después descubrir que no queda sitio para las orejas. Haz al revés: sujeta con alfileres las dos orejas a los lados de la cabeza, ligeramente hacia atrás, y el cuerno entre ellas. Mira el conjunto de frente y de perfil. Si las orejas quedan demasiado altas, el unicornio parece un conejo; si quedan bajas, parece un perro. El punto justo suele estar a la altura de los ojos o un poco por encima, separadas por una distancia similar al ancho del cuerno más un dedo.

6. Los ojos: más separados y más abajo de lo que parece lógico

La mayoría de la gente coloca los ojos demasiado arriba y demasiado juntos. En un unicornio de aspecto tierno, los ojos van en la mitad inferior de la cabeza, con una separación de unos seis a ocho puntos entre ambos, según el tamaño de la pieza. Para una cabeza de unos 7 cm, funcionan bien ojos de seguridad de 8 o 10 mm. Si el muñeco es para un bebé o un niño menor de tres años, bórdalos con hilo negro en lugar de usar ojos de plástico. Después de fijar los ojos, añade dos pestañas con hilo negro o un pequeño toque de rosa en las mejillas con un poco de hilo: son detalles que cuestan cinco minutos y cambian por completo la cara.

7. Crin y cola: el truco está en el peinado

La crin define el carácter del unicornio. Para hacerla con flecos, corta tiras de hilo de unos 10 cm, dóblalas por la mitad y pásalas por la cabeza con la aguja de ganchillo, como si hicieras un fleco de alfombra. Colócalas en una línea desde entre las orejas hasta la nuca, y añade una segunda fila al lado para dar densidad. Cuando termines, recorta las puntas para igualarlas, deshaz la torsión del hilo con una aguja gruesa y cepíllalo con un peine fino. El resultado es una crin esponjosa que parece pelo de verdad.

Usa una combinación de dos o tres colores en la crin y la cola, por ejemplo rosa, lila y celeste, mezclados al azar. Para la cola, repite el mismo método sobre la parte trasera del cuerpo, con tiras un poco más largas.

8. Que las patas lo mantengan sentado

Un unicornio que se cae de lado pierde mucho atractivo en una repisa o en una foto de venta. Hay dos soluciones. La primera es rellenar las patas menos que el cuerpo, de manera que se pueda doblar la articulación y el muñeco se apoye sobre su propio peso. La segunda es añadir una pequeña bolsa de gránulos de plástico en la base del cuerpo, antes de cerrarlo, dentro de un trozo de tela. Esto le da un centro de gravedad bajo. Cose las patas delanteras ligeramente hacia fuera, formando una V muy abierta, y las traseras más pegadas al cuerpo.

9. Ensambla con alfileres y revisa desde tres ángulos

Antes de dar una sola puntada, sujeta todas las piezas con alfileres y mira el muñeco de frente, de lado y desde arriba. Es el momento de corregir sin deshacer nada. Cose con aguja lanera y el mismo hilo del tejido, pasando por los dos lados de cada punto para que la unión quede casi invisible. Reparte las puntadas alrededor de toda la pieza, como si fueran los radios de una rueda, en lugar de coser por un solo lado. Así la cabeza no se tuerce con el tiempo.

Un último repaso antes de cerrar

Antes de dar el unicornio por terminado, revisa seis puntos: que no se vea relleno entre los puntos, que el cuerno esté firme, que las orejas sean simétricas, que los ojos estén a la misma altura, que la crin esté recortada y peinada y que el muñeco se mantenga sentado sin ayuda. Si fallas en alguno, corrígelo ahora. Con un par de unicornios hechos con estos criterios, vas a notar que el tercero sale casi sin pensar, y que la diferencia entre un muñeco correcto y uno que alguien quiere comprar está en esos detalles pequeños.

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Imagen superior: Pink Unicorn Crochet

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