Macramé para principiantes: guía completa para empezar desde cero
Cuando ves una pieza de macramé terminada, llena de nudos perfectamente alineados, puede parecer mucho más difícil de lo que realmente es. Un portamacetas, por ejemplo, parece tener decenas de técnicas diferentes escondidas entre las cuerdas, cuando en realidad gran parte del trabajo se consigue combinando unos pocos nudos básicos.
Y esa es una de las mejores cosas del macramé: no necesitás una máquina, agujas especiales ni un espacio enorme para comenzar. Con algunas cuerdas, unas buenas tijeras y un lugar donde sujetar el trabajo ya podés hacer tus primeras piezas.
Claro que los primeros nudos probablemente no van a quedar idénticos. La tensión puede cambiar, alguna cuerda puede terminar más corta de lo previsto y seguramente habrá que deshacer algún nudo. Todo eso forma parte del aprendizaje.
En esta guía vamos a empezar desde cero: qué materiales elegir, cuáles son los primeros nudos que conviene aprender y cómo hacer un portamacetas sencillo para ponerlos en práctica.
¿Qué es el macramé?
El macramé es una técnica artesanal que permite crear tejidos y estructuras decorativas mediante diferentes tipos de nudos.
A diferencia del crochet o el tejido con dos agujas, no es necesario utilizar agujas para construir la pieza. Las propias cuerdas se entrelazan formando patrones.
Dependiendo del grosor y del tipo de cordón utilizado, se pueden crear desde pequeños llaveros y pulseras hasta grandes tapices, cortinas y soportes para macetas.
Una de las razones por las que resulta tan atractivo para principiantes es precisamente esa versatilidad.
Podés comenzar haciendo algo pequeño y, conforme aprendés nuevos nudos, avanzar hacia proyectos mucho más elaborados.
Materiales básicos para empezar en macramé

Es fácil entusiasmarse y comprar una enorme cantidad de materiales antes de hacer el primer nudo. Sin embargo, para aprender no hace falta demasiado.
Cuerda para macramé
Es el material principal y vas a encontrar muchas opciones diferentes.
Para comenzar, una cuerda de algodón de aproximadamente 3 a 5 mm de grosor suele ser bastante cómoda de manipular.
Existen principalmente cordones trenzados, torcidos y de un solo cabo.
Los cordones trenzados suelen conservar bastante bien su forma mientras trabajás y pueden resultar cómodos para los primeros proyectos.
Los cordones torcidos y de un solo cabo, por otro lado, permiten conseguir flecos muy bonitos cuando se peinan.
No existe una única cuerda correcta. La elección también depende del acabado que quieras conseguir.
Tijeras
Conviene utilizar unas tijeras que corten bien.
Puede parecer un detalle menor, pero una tijera desafilada puede aplastar o deshilachar demasiado los extremos de la cuerda.
Cinta métrica
En macramé vas a cortar las cuerdas antes de comenzar a anudar, por lo que medir correctamente es importante.
Además, los nudos consumen una parte considerable del largo original.
Por eso, normalmente es preferible dejar cuerda de sobra.
Anillas, ramas o barras de madera
Sirven como soporte para determinados proyectos.
Las anillas de madera son muy utilizadas para portamacetas, mientras que una rama seca o una barra de madera puede quedar muy bien en tapices decorativos.
Peine o cepillo
Si querés conseguir flecos suaves, necesitás separar las fibras del cordón.
Un peine metálico o un cepillo adecuado puede ayudarte a abrirlas y darles forma.
Tabla o superficie de trabajo
No es imprescindible, pero resulta muy práctica para proyectos pequeños.
Una tabla de corcho con alfileres, por ejemplo, permite mantener las cuerdas sujetas mientras realizás los nudos.
¿Cuánta cuerda necesito para hacer macramé?

Esta es una de las preguntas que aparecen apenas comenzamos.
Y también una de las más difíciles de responder con una cifra única.
La cantidad depende del proyecto, del grosor del cordón, del tipo de nudo y de la cantidad de nudos que tendrá el diseño.
Una cuerda llena de nudos puede necesitar bastante más longitud que otra que simplemente permanece como guía.
Por eso, cuando estés siguiendo un patrón, respetá las medidas indicadas por el proyecto.
Si estás experimentando por tu cuenta, es mejor dejar margen.
Quedarse con 30 centímetros de cuerda sobrante al terminar puede resultar molesto. Descubrir que te faltan 30 centímetros cuando llevás una hora anudando es bastante peor.
Los primeros nudos de macramé que deberías aprender
No necesitás memorizar decenas de técnicas.
Con unos pocos nudos podés realizar una cantidad sorprendente de proyectos.
Nudo de alondra
El nudo de alondra es uno de los primeros que conviene aprender porque permite sujetar las cuerdas a un soporte.
Para realizarlo:
- Doblá una cuerda por la mitad.
- Colocá el lazo formado detrás o alrededor del soporte.
- Pasá los dos extremos de la cuerda por el interior del lazo.
- Tirálos suavemente hasta ajustar el nudo.
Podés utilizarlo para montar las cuerdas sobre una anilla, una rama o una barra.
Es muy habitual encontrarlo al comienzo de portamacetas y tapices.
Nudo plano o cuadrado
Este es probablemente uno de los nudos más conocidos del macramé.
Normalmente se trabaja con cuatro hilos.
Los dos centrales funcionan como hilos guía y los dos exteriores realizan el nudo alrededor de ellos.
Una forma sencilla de entenderlo es pensar que el nudo se realiza en dos movimientos opuestos: primero trabajás desde un lado y después repetís el proceso desde el otro.
Al ajustarlo correctamente se forma un nudo bastante simétrico.
Cuando varios nudos planos se colocan uno debajo de otro, podés construir columnas y diferentes patrones.
Medio nudo y espiral
Aquí aparece un efecto muy bonito.
Si realizás repetidamente solo la primera mitad del nudo plano, siempre comenzando desde el mismo lado, la propia sucesión de nudos empieza a girar.
El resultado es una columna en forma de espiral.
No hace falta torcer manualmente las cuerdas para crear el efecto. La estructura de los nudos produce el giro de manera natural.
Es especialmente interesante para portamacetas y piezas colgantes.
Nudo festón
El festón permite crear líneas rectas, diagonales y formas geométricas.
En este caso, una cuerda funciona como guía mientras las demás se van anudando alrededor de ella.
Según la posición de la cuerda guía, el festón puede seguir diferentes direcciones.
Con práctica, esta técnica permite crear rombos, hojas, líneas diagonales y diseños mucho más elaborados.
No hace falta dominarla perfectamente para realizar tu primer proyecto, así que podés dejarla para después de practicar el nudo plano.
Proyecto fácil: portamacetas de macramé para principiantes
Ahora vamos a poner algunos de estos conceptos en práctica.
Un portamacetas es un excelente primer proyecto porque permite practicar la tensión de los nudos y entender cómo se distribuyen las cuerdas.
Materiales
Vas a necesitar:
- 8 cuerdas de algodón de aproximadamente 2,5 metros cada una
- 1 anilla resistente de aproximadamente 5 cm
- Tijeras
- Cinta métrica
- Una maceta de aproximadamente 10 a 12 cm de diámetro
Las medidas son orientativas. El tamaño de la maceta y el diseño pueden requerir ajustes.
Paso 1: preparar las cuerdas
Cortá ocho cuerdas del mismo largo.
Antes de cortar todas, comprobá las medidas.
Una vez cortadas, doblá cada cuerda por la mitad.
Paso 2: sujetarlas a la anilla
Montá las ocho cuerdas sobre la anilla utilizando nudos de alondra.
Como cada cuerda está doblada por la mitad, vas a terminar con 16 hilos colgando.
Intentá que todos queden aproximadamente a la misma altura.
Paso 3: separar los grupos
Dividí los 16 hilos en cuatro grupos.
Cada grupo tendrá cuatro hilos.
A unos 15 cm de la anilla, realizá un nudo plano en cada grupo.
Antes de continuar, colocá los cuatro grupos uno al lado del otro y comprobá que los nudos estén aproximadamente a la misma altura.
Paso 4: formar la red
Ahora viene la parte interesante.
Un poco más abajo, separá los grupos anteriores y combiná dos hilos de un grupo con dos hilos del grupo vecino.
Con esos cuatro hilos realizá otro nudo plano.
Continuá alrededor de toda la pieza.
Al hacerlo, vas a empezar a formar una especie de red.
Paso 5: crear otro nivel
Dejá aproximadamente otros 8 a 10 cm y repetí el proceso.
Nuevamente combiná los hilos de grupos vecinos y realizá los nudos planos.
Ahora deberías tener una estructura capaz de rodear la maceta.
Paso 6: comprobar el tamaño
Antes de cerrar la parte inferior, colocá cuidadosamente la maceta dentro.
Este paso es importante.
Comprobá que los nudos queden distribuidos alrededor de la maceta y que esta no pueda deslizarse fácilmente entre ellos.
Si el espacio es demasiado grande, ajustá la distancia entre los nudos antes de terminar.
Paso 7: cerrar la base
Cuando estés conforme con la posición de la maceta, juntá todas las cuerdas debajo de ella.
Realizá un nudo de cierre firme dejando suficiente espacio para que la maceta quede bien apoyada.
Retirá nuevamente la maceta para ajustar y revisar el trabajo.
Paso 8: terminar los flecos
Cortá los extremos hasta conseguir un largo uniforme.
Podés dejarlos tal como están o peinarlos para separar las fibras y conseguir un aspecto más suave.
Y listo: ya tenés tu primer portamacetas de macramé.
Errores comunes al empezar con macramé
Algunos problemas aparecen constantemente en los primeros proyectos. Conocerlos de antemano puede ahorrarte bastante trabajo.
Cortar las cuerdas demasiado cortas
Probablemente sea uno de los errores más frustrantes.
Los nudos consumen cuerda y es fácil subestimar cuánto material necesitaremos.
Siempre que tengas dudas, dejá un margen adicional.
Aplicar una tensión diferente en cada nudo
Un nudo muy apretado seguido de otro demasiado flojo puede hacer que el patrón pierda uniformidad.
No se trata de hacer toda la fuerza posible.
Lo importante es intentar mantener una tensión similar durante todo el proyecto.
No revisar el trabajo mientras avanzás
Cada pocos nudos, alejate un poco y observá la pieza completa.
Es mucho más fácil corregir un desnivel después de tres nudos que descubrirlo después de treinta.
Querer empezar con un proyecto demasiado complicado
Los grandes tapices llenos de hojas y patrones geométricos son tentadores, pero pueden resultar frustrantes como primer proyecto.
Un llavero, un pequeño tapiz o un portamacetas sencillo permiten practicar exactamente las mismas habilidades fundamentales.
Deshacer un nudo no significa empezar de cero
Si algo quedó mal, simplemente deshacelo.
Durante el aprendizaje vas a repetir este proceso muchas veces.
Incluso después de adquirir experiencia, revisar y rehacer determinadas partes sigue siendo completamente normal.
¿Qué puedo hacer después del primer proyecto?
Cuando el nudo plano y el nudo de alondra empiecen a salir casi automáticamente, podés probar proyectos diferentes.
Algunas buenas opciones son:
- Llaveros de macramé
- Posavasos
- Pulseras
- Mini tapices
- Colgantes de pared
- Portamacetas con diferentes diseños
- Bolsos
- Estantes colgantes
- Adornos decorativos
Cada proyecto introduce pequeños desafíos nuevos sin necesidad de aprender todo desde cero.
¿Se pueden vender piezas de macramé?
Sí. El macramé también puede convertirse en una pequeña fuente de ingresos para quien disfruta produciendo artesanías.
Piezas pequeñas como llaveros, portamacetas y adornos tienen la ventaja de necesitar menos material y ser relativamente rápidas de producir.
Sin embargo, antes de poner un precio conviene calcular algo que muchas personas olvidan: el tiempo de trabajo.
No calcules únicamente cuánto gastaste en cuerda.
Considerá también anillas, embalaje, herramientas, comisiones de la plataforma donde vendas y, principalmente, las horas utilizadas para producir cada pieza.
Una pieza hecha a mano no vale únicamente lo que costaron sus materiales.
Consejos para mejorar más rápido
La práctica hace una diferencia enorme, pero no necesitás pasar horas todos los días haciendo macramé.
Podés cortar algunas cuerdas cortas y utilizarlas exclusivamente para entrenar nudos.
Practicá primero el nudo de alondra, después el nudo plano y finalmente las espirales.
Cuando los movimientos se vuelvan naturales, comenzá a combinar las técnicas.
También es útil guardar algunas de tus primeras piezas.
Después de unas semanas de práctica, compararlas con tus trabajos más recientes es una de las formas más fáciles de notar cuánto mejoró la tensión y la regularidad de tus nudos.
Para terminar
El macramé puede parecer complicado cuando miramos una pieza terminada, pero todo empieza de una manera bastante sencilla: una cuerda y un nudo.
Después viene otro.
Y otro.
Poco a poco, esos movimientos repetidos empiezan a formar algo que antes solo existía como una idea.
No necesitás comprar todos los materiales disponibles ni intentar hacer un enorme tapiz en tu primer día. Elegí una cuerda fácil de manejar, aprendé dos o tres nudos y empezá con un proyecto pequeño.
Si el primer portamacetas queda un poco torcido, no pasa nada.
Guardalo.
Después de algunos proyectos probablemente vas a mirarlo y notar inmediatamente todo lo que aprendiste desde entonces.
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